Ser madre a los 40’s

Reflexiones sobre los pros y los contras de ser madre a los 40’s.

Primero fueron los estudios universitarios a lo que siguió un máster de tres años. Luego me fui a trabajar a un país de Asia en un puesto en la dirección de una empresa multinacional. Terminé viajando por el mundo, entre reuniones y auditorías. Madre a los 40´s

Tuve varios «romances» en estas etapas, la mayoría con prisas y con fecha de caducidad anunciada por ambas partes. Mientras mi CV crecía a la par que mi prestigio profesional, mi vida personal se extinguía sin yo apenas ser consciente de ello.

Estaba siempre postergando, a la espera sucediese algún hecho imprevisto me hiciese tocar fondo y me inspirara iniciar un cambio. Pero no suele suceder nada cuando sólo buscas estar ocupada para no ser consciente de las otras cosas importantes de la vida.

Un día desperté inmersa en una tristeza nueva para mí. El día anterior había cumplido 40 años. En la empresa no faltaron las felicitaciones y los regalos sorpresa que me hicieron sentir querida, valorada y a la vez privilegiada. 

Utilicé los recursos que mejor conocía: restarle importancia, distraerme, viajar, contactar con viejos amigos… pero el vacío seguía allí y no me quedó otro remedio que asumirlo.

Me propuse ser una «madre soltera a los 40’s«

Me senté a meditar sobre todas las cosas que había postergado en mi vida en aras de dedicarle tiempo a mi profesión. Entonces fui consciente, entre otras cosas, de que no podía seguir esperando más tiempo si quería tener un hijo. Me propuse ser una «madre soltera a los 40’s«.

Pensé en  recurrir a la inseminación de un donante anónimo. Era lo más fácil: un par de pruebas, seleccionar un donante que me resultase interesante y asunto resuelto. Muchas mujeres recurren a este método cuando ya se han cansado de esperar por el hombre ideal para formar una familia. Lo que más me apetecía  de esta idea era  el poder llevar el control tanto de mi proyecto reproductivo y una vez que naciese el niño, la total autonomía sobre su educación sin temas te custodias en caso de separación.

Pero un padre desconocido, con todo lo sencillo que parecía resultar, no era la mejor alternativa para mí. Me iba a convertir en madre a una edad de riesgo y también me apetecía el hecho de que mi hijo pudiese conocer a su verdadero padre. A todo esto habría que sumar el no tener el apoyo económico, emocional ni logístico de una pareja y el ser consciente de que no se tienen las mismas energías que en edades más tempranas.

Comencé a explorar otras alternativas y descubrí la opción de copaternidad. Me pareció lo más cercano a lo que estaba buscando: una persona que desease ser padre y a la vez ser partícipe de la educación de su hijo. No lo pensé dos veces.

El tiempo apremiaba. Me di a la tarea de contactar con chicos que al igual que yo deseaban tener un hijo.

Sentí una paz muy grande al comprender que existían muchas más personas también arrastraban esa «asignatura pendiente»… 

El tiempo apremiaba. Me di a la tarea de contactar con chicos que al igual que yo deseaban tener un hijo.

Ahora soy consciente de que mi búsqueda es a contrarreloj, pero no por ello me amilano.

¡Quiero ser madre!

¿Deseas formar una familia?

 

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