Razones para tener un hijo

¿Qué razones nos impulsan a tener un hijo? ¿Realmente vale la pena ser padres? Algunas consideraciones sobre el tema.

Durante la mayor parte de la historia humana tener hijos significaba asegurar una mano de obra para colaborar con las labores habituales y un apoyo para la supervivencia de los padres al llegar a su vejez.

Otra de las razones lógicas por las que se tenían muchos hijos, era la ausencia de métodos anticonceptivos como en la actualidad. También hay que destacar que el índice de mortalidad en edades tempranas era mucho más elevado a causa  de enfermedades, guerras, etc.

Pero hablemos de lo que sucede hoy en día en las sociedades donde existe el tan controvertido “estado del bienestar”. En las sociedades modernas, los hijos requieren tiempo, esfuerzo para conseguir los recursos económicos necesarios para su formación y desarrollo, etc.

Al convertirnos en padres, dejamos atrás una vida en la que nos podíamos dar el «lujo» de dedicarnos sólo a nosotros mismos, para adentramos en  otra muy distinta, donde nuevas preocupaciones suplantan a las predecesoras. ¡Cuántas veces nos descubrimos añorando aquellos tiempos en que teníamos menos responsabilidades!

Tener hijos para prolongar la especie

El pretexto de tener hijos para prolongar la especie, suena bastante risible teniendo en cuenta la sobrepoblación que existe en nuestros días en nuestro planeta. No creo que nadie en su sano juicio se aferre a esta razón para traer un nuevo ser humano al planeta, aunque se trata de un tema controvertido cuando se tiene el cuenta el envejecimiento poblacional en las sociedades.

Está claro que el instinto de reproducción está fuertemente arraigado en todos los animales y va mucho más allá del sexo en sí mismo. A veces ni siquiera es tan placentero,  como es el caso de la Mantis Religiosa macho que son devoradas por la hembra tras la cópula, y que sin embargo se ven empujadas inexorablemente a tratar de reproducirse.

En el caso del hombre se añaden además otra serie de elementos más sofisticados como son: el deseo de dejar una huella, de ser recordado, de que alguien prolongue tu obra, de que alguien herede todas las cosas que vas dejando. Entonces,  tener un hijo representa como un  intento de inmortalidad indirecta.

Ser padres no es una obligación

No vale lanzarse a la difícil tarea de ser padres por razones como que tu pareja lo desea, la sociedad te lo demanda o para colgar fotos en las redes sociales y demostrar que tu vida también está cambiando. El deseo tiene que venir de adentro, tiene que ser auténtico. Por eso es importante desde el primer momento que las personas que inicien una relación sentimental, estén alineadas en este sentido para evitar que al final aflore una inevitable ruptura provocada por un conflicto de intereses.

También puede suceder que decidas emprender un proyecto familiar con personas que coinciden con tu deseo de tener un hijo prescindiendo de una relación romántica. En estos casos, está claro el objetivo desde un principio y si  existe una buena comunicación entre ambas partes y se dan las condiciones de seguridad y ambiente económico propicio, puede que todo salga bien.

Y por último y no menos importante: tampoco tiene sentido el exceso de planificación al pensar que aún no se está preparado… ¡Nunca se está preparado!

El placer de ser padres

Ser Padres, Formar una Familia

«La vida no es fácil», es una frase más que manida. La decimos sobre todo cuando estamos pasando por momentos difíciles en el que nos cuesta sacar fuerzas para salir adelante.

Un hijo, durante los primeros años de vida requiere nuestro cuidado, se convierte desde el primer instante en una poderosa razón para “tirar para adelante”.  En otras palabras, la vida adquiere un significado, sentimos que estamos comprometidos con algo que nos trasciende.

Podríamos concluir, que el traer un ser humano al mundo es un proceso irreversible. Los vínculos que se establecen van más allá de los genes o las tradiciones ancestrales. A pesar de lo mucho que estas criaturas puedan “revolver” nuestras vidas -unas veces con el desconcierto, otras con la incertidumbre o la sorpresa-  a la larga, ese nuevo corazón que late nos llena de esperanzas.

Si aún estás buscando a esa persona con quién tener un hijo, en nuestro proyecto familia para todos te ayudamos a encontrarle.

 

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