Fuerza de Voluntad

La fuerza de voluntad

En el arduo camino de emprender cualquier proyecto en la vida, en especial el de encontrar a alguien para formar una familia y posteriormente, crear las condiciones para que este proyecto llegue a buen puerto, la constancia es una virtud imprescindible. En el siguiente artículo hablaremos brevemente de cómo educar la fuerza de voluntad.

 

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.
(Albert Einstein)

 

La fuerza de voluntad es una capacidad que podemos aprender y desarrollar. Es como un músculo, se puede entrenar. Así como para los atletas resulta imprescindible la preparación física y mental, también para algunos de nosotros, seres  más propensos a rendirnos,  el prepararnos para lograr nuestros objetivos será una labor fundamental.

¿Cómo definir la fuerza de voluntad?

Nos pasa a todos y una y otra vez. Nos levantamos un buen día hartos de la vida que llevamos y nos proponemos acabar de solucionar de una vez y por todas las asignaturas pendientes que terminan resintiendose. Todos nos damos ánimo con expresiones como estas:

«¡Se acabó! A partir de mañana, me pongo con el inglés aunque tenga que aislarme en una mazmorra;  

Yo dejo de fumar este año o me dejo de llamar…

Al gimnasio no dejo de ir, llueve, truene o relampaguee… 

¡Este año comienzo con un régimen extricto! Hasta que no pierda algunos kilos no paro…

Etimológicamente la palabra voluntad procede del latín voluntas-atis, que significa querer. Cuando realmente deseamos algo solemos demostrarlo focalizando todas nuestras fuerzas en ese objetivo. Podemos sentirnos tentados a elegir otros caminos y sin embargo, decidimos desestimarlos para centrar todas nuestras energías en el que resume nuestra principal motivación en la vida.

Para ponérnoslo un poco más difícil, en este viaje por conseguir nuestro objetivo, van a aparecer unas falsas «amigas» que vienen a distraernos y seducirnos con sus artimañas. Hablamos de las tentaciones.  Lo decía Oscar Wilde: «Logro resistirme a todo, salvo a las tentaciones».

Las tentaciones

Mucha de la información que recibimos a través de nuestros cinco sentidos, está diseñada para captar nuestra atención y hacernos pensar si no sería mejor dedicar nuestro tiempo y energía a otros propósitos.

Comenzamos a asistir a clases de yoga, porque nos lo han recomendado para nuestros problemas de espalda, pero cuando vemos la resistencia que ofrece nuestro cuerpo a realizar ciertas posturas, nos damos por vencido y discretamente vamos encontrando escusas para dejar de asistir.

De poco nos sirve tener el impulso de hacer algo si no somos capaces de sobreponernos a todos los obstáculos que podemos encontrar por el camino y que nos harán vacilar, restar importancia y finalmente hacernos cambiar el rumbo de lo que realmente deseamos. Para que esta acción de mantenga en el tiempo se necesita otro elemento importante: la perseverancia.

Educar la voluntad

Voluntad en un primer momento es elegir, y cuando elegimos también renunciamos, incluso cuando no lo hacemos estamos tomando una elección, como expresaba el filósofo William James “Cuando debemos hacer una elec

En ocasiones, podemos observar la meta como positiva, pero el proceso para llegar a este puerto es difícil y costoso.¿Cómo fomentar aquí nuestra fuerza de voluntad?

Ya lo hemos mencionado anteriormente la voluntad es como un músculo que se puede entrenar. La voluntad se vale de un aprendizaje gradual y progresivo, a través de la repetición de acciones en las que a veces nos sentimos vencidos, pero encontramos la fuerza suficiente para volver a levantarnos. Se trata de adquirir hábitos, que requieren mucho esfuerzo en los primeros momentos.

La motivación

La motivación debe ser nuestro principal motor. Para fomentarla, tenemos que definir claramente nuestros objetivos y renunciar a todo lo que nos distraiga. Hay que tener en mente que estamos cultivando lo que en un futuro serán nuestros frutos, estamos estableciendo una lucha personal en la que va implícito un crecimiento, un afán por gobernarnos a nosotros mismos y de domesticar nuestra voluntad.

El proceso de educarnos a nosotros mismos, nunca tiene fin. Nuestro camino exige constantemente que nos cuestionemos sobre nuestros puntos fuertes y débiles y elaborar estrategias para vencer nuestras propias limitaciones. Debemos estar preparados para todo tipo de sorpresas.

¿Estás realizando algo que realmente deseas? ¿Consideras que vale la pena el esfuerzo? ¿Crees que vas o no, a poder lograrlo?, ¿Por qué? ¡Cuestiónate!

Con estas preguntas podremos ir llegando al núcleo de nuestra falta de voluntad y descubrir cuál es la causa real que se esconde detrás. Ya que con frecuencia, nuestro estilo de pensamiento y creencias suelen limitarnos en la consecución de nuestros objetivos si no permanecemos en alerta.

Conclusiones

En cada uno de nosotros existe esa fuerza de la que hablaba Einstein, desde el  más débil hasta al más fuerte. Esta fuerza se alimenta de trabajo duro, constancia y un poco de valor para no rendirnos cuando las cosas no salen como esperamos.

Pongamos manos a la obra. ¡Respiremos profundo! y ¡Adelante!

Bibliografía utilizada:
Rojas Montes, Enrique. (1994) La conquista de la voluntad. Ediciones Temas de hoy, S.A.
Imagen cortesía de Ian Arneson

 

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